Fuente: Revista Semana

La tragedia del Chirajara afecta la confianza en la revolución en infraestructura que vive el país y retrasa la construcción de una vía estratégica.

Tragedia del puente de Chirajara afecta confianza en infraestructura del país El puente de Chirajara, ¿qué se sabe de la tragedia?

El puente Chirajara, en la vía Bogotá-Villavicencio, era el emblema de la transformación en la infraestructura del país: uno de los más altos en el continente y de los más largos en Colombia, de connotación estratégica para la comunicación entre Bogotá y el Llano. Apenas el 17 de noviembre pasado lo habían visitado, para verificar el avance del proyecto, el presidente Juan Manuel Santos y directivos de la concesión, entre ellos Luis Carlos Sarmiento Angulo, principal accionista de Coviandes, responsable del proyecto, y el gerente Alberto Mariño.

Era tanto el optimismo en ese momento que el presidente se refirió a la obra en términos muy elogiosos. “Esta es una demostración de la calidad de nuestra ingeniería colombiana, porque esto es cien por ciento de ingeniería colombiana en una geografía mucho más complicada que la de Europa, en los Alpes, porque estas son montañas en formación que requieren una ingeniería más sofisticada”. Ninguno de los presentes podía anticipar la tragedia que habría de suceder solo dos meses después.

Por eso, la imagen dantesca del puente caído se podría convertir más bien en el símbolo de los obstáculos que ha tenido que enfrentar la locomotora de la infraestructura, con el negativismo que eso entraña. La dolorosa muerte de nueve trabajadores y el desplome de una de las obras más modernas que se construyen en el país coinciden con otras malas noticias en el sector, que van más allá del escándalo de Odebrecht. Hay atrasos en obras como el túnel de La Línea, en el tramo de doble calzada entre Buga y Mediacanoa –crucial para Buenaventura–, cuyo contrato fue caducado; en la Ruta del Sol II, que está estancada; y en la de Navelena, cuya liquidación esta semana aplaza cualquier posibilidad de recuperar la navegabilidad en el río Magdalena.

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Algunos expertos en el sector de infraestructura afirman que esta tragedia no puede ocultar los avances en otros frentes y que, a pesar de los tropiezos y retrasos, el progreso en la modernización vial del país seguirá adelante. Pero en medio de una campaña electoral intensa y polarizada, la oposición echará mano para cuestionar los resultados del gobierno Santos en uno de los campos que, después de la paz, era su principal bandera. En las redes sociales también le cayeron al exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien lideró la transformación de la infraestructura y se ha defendido mostrando que su ingreso al gobierno fue posterior a la contratación de la obra.

Mientras se establece la causa de la tragedia, los daños a la confianza de los colombianos y a la imagen de la ingeniería son graves. Las entidades de control están investigando el tema y del resultado dependerá la recuperación de la credibilidad en el sector.

La búsqueda de respuestas ha sido intensa, pero aún no se despejan las incógnitas. El ministro de Transporte, Germán Cardona, asegura que por ahora resulta irresponsable sacar una conclusión de por qué se cayó el puente. Para los expertos en la construcción de este tipo de estructuras, cinco factores explican un desastre de esta magnitud: fallas en el diseño, errores en el proceso constructivo, deficiencia de los materiales utilizados, mala cimentación o inadecuadas condiciones del suelo. La Fiscalía General, que desde el día de la tragedia desplazó una comisión integrada por 15 funcionarios, entre fiscales, agentes de Policía Judicial e ingenieros expertos en infraestructura, ya descartó que la caída se hubiera registrado por alguna falla sísmica.

Las demás hipótesis siguen en juego y los expertos tendrán que evaluarlas. Dos de ellos darán los veredictos más importantes. Por un lado la comisión conformada por las autoridades del sector de infraestructura con el apoyo de la firma interventora, Calymayor. Esta cuenta con el ingeniero mexicano Jesús Manzo Suárez, autoridad mundial en construcción de puentes y viaductos, quien tendrá que identificar lo que ocurrió y los posibles responsables.

De otro lado, está el grupo de expertos ajustadores –especialistas en siniestros– integrado por la aseguradora australiana QBE, que expidió la póliza contra todo riesgo de construcción a Gisaico, la compañía contratista, de origen antioqueño, encargada de ejecutar la obra. Este grupo de expertos definirá el valor del siniestro y el monto que pagará la aseguradora para continuar con las obras. Aunque se sabe que otras compañías como Chubb y Seguros del Estado tenían pólizas de cumplimiento y de responsabilidad civil, todavía no se han pronunciado.

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